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En una catarsis de creatividad y emociones concluye: "El Festival Nacional de la Cultura y las Artes”

Ciudad de México a 5 de marzo de 2017. Con danza, música, literatura, cine y actividades de artes pláticas, concluyó el primer “Festival Nacional de la Cultura y las Artes”, el cual reunió el talento y trayectoria artística y cultural de más de 499 alumnos y EXATEC, provenientes de 25 estados de la República Mexicana, los cuales participaron en 4 diferentes eventos: Concurso de Creación Literaria, Festival de la Canción, Festival de Monólogos y Tec Dance.

 

Durante la inauguración se contó con la presencia del Ing. Alfonso Pompa Padilla, Vicepresidente de Campus del Tecnológico de Monterrey, el Dr. Rashid Abella, Vicepresidente de la Región Ciudad de México y Luis Raúl Domínguez, Director Nacional de Asuntos Estudiantiles.

 

“Es verdaderamente un orgullo estar aquí con 499 representantes de diferentes campus del Tecnológico de Monterrey expresando su arte y talento para beneplácito de todos y para engrandecer, enriquecer y hacer más hermosa nuestra vida con un sentido humano”, afirmó el Ing. Pompa Padilla.

 

Por su parte, el Dr.  Rashid Abella, enfatizó la importancia que tiene el que los alumnos se desarrollen en actividades cocurriculares: “Los estudiantes que pasan por este tipo de actividades, al momento de graduarse tienen un distintivo muy grande, ya que a lo largo de su carrera, desarrollaron aptitudes como liderazgo, trabajo en equipo, entre otras”, concluyó.

 

 

En el marco de dicho festival, reconocieron el talento de los alumnos y los textos ganadores de los primeros lugares en los Géneros y Categorías participantes en la trigésimo primera edición del “Concurso de Creación Literaria” bajo la voz dos talentos actores: El Maestro Hugo Arevillaga, Director y Actor de teatro mexicano y la Primera Actriz Ofelia Medina.

 

Durante el festival se ofrecieron más de 30 eventos entre talleres magistrales de dramaturgia, composición de canciones, dirección de escena, lírica-jazz, doblaje, técnica vocal, impartidos por profesores de la talla de Tom Richardson, Phillipe Ollé-Laprune, Juan Manuel Torreblanca, José Luis Saldaña, Séverine Parent, Louise Phelan , Hugo Arrevillaga , Mariano Villarello , Mark Espinoza , Mariano Villarello y Beto Castillo por mencionar sólo algunos.

 

A lo largo del festival, se llevaron a cabo diversas actividades, entre las cuales destacan la inauguración de la exposición itinerante de“Tecnología Educación y Arte”, la cual reúne importantes obras de arte de artistas reconocidos a nivel mundial.

 

Miguel Peraza, reconocido escultor mexicano, fue el encargado de llevar a cabo la inauguración durante la cual expresó: “Las obras aquí exhibidas tienen una historia, han sido trabajadas por artistas que buscan dejar huella, son parte de la riqueza espiritual que el Tecnológico de Monterrey quiere transmitir a sus alumnos a través de las artes y la cultura”.

 

Asimismo, se llevaron a cabo los “Ciclos de Cine” en donde se proyectó la película “Encender el Corazón” producida por Alejandro Balassa, EXATEC y presidente fundador de la productora Blindspotl, quien hizo un llamado a los mexicanos para cambiar la situación actual de inseguridad que se vive día a día: “México está pasando por momentos difíciles, en los que la violencia es el pan de cada día y nosotros como mexicanos damos la espalda ante esta situación”.

 

Con la participación de 19 números musicales provenientes de diferentes estados de la república, se realizó el “Festival Nacional de la Canción”, evento con el cual se reconoció la dedicación y esfuerzo de aquellos alumnos que deciden expresarse a través de la música.

Finalmente, el evento cerro con el Festival de Baile “Tec Dance” donde los alumnos participaron en dos categorías: Jazz y Street Style. 

 

El “Festival Nacional de la Cultura y las Artes” es un espacio que ofrece el Tecnológico de Monterrey a los alumnos para promover una formación integral de excelencia a sus estudiantes, mediante el aprecio y respeto por las manifestaciones artísticas fortaleciendo así su desarrollo personal y sentido humano.

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Es importante hablar de la otra parte, y la otra partees la cultura: Patricia Vega

Para Patricia Vega (Tijuana, Baja California, 1957) es un orgullo hacer periodismo cultural, “a pesar de que siempre han dicho que es el pato feo” del periodismo, comenta entre risas. “Me sorprende, porque siempre me encuentro con personas que preguntan: ‘¿Cuándo vas a escribir sobre temas importantes?’. Como si la política fuese lo importante y, digamos, para los tiempos que vivimos, a mí la política me parece horrorosa. Siento un privilegio poder escribir de temas culturales”.

 

Esta destacada periodista cultural que ha colaborado en radio y televisión como entrevistadora y guionista, así como en múltiples publicaciones de México y el extranjero, se presentará en una nueva sesión del ciclo Mujeres de letras de la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes, en la que charlará con su colega Magali Tercero, el martes 9 de agosto a las 19:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. La entrada será gratuita.


 

Aunque inició su carrera en la radio, el periodismo escrito llamó por completo su atención. En el diario La Jornadatrabajó casi tres décadas. Fue ahí donde se forjó como una de las periodistas más importantes del país y donde encontró algo invaluable: “En La Jornada pude explorar temas que me interesaban a profundidad y nunca, en 27 años, fui víctima de censura. Eso para mí es muy importante y un hecho a destacar”, expresa.

 

A Patricia Vega, el periodismo cultural le es trascendente no solo por los temas que se pueden tratar en él, sino por el contrapeso que significa en la sociedad. “Pienso que también es importante hablar de la otra parte, y la otra parte es la cultura”, explica, pues, a pesar de que reconoce el riesgo de cubrir otro tipo de fuentes de información, donde muchas veces se juegan la vida sus compañeros, siente como un privilegio poder comunicar “temas que alimentan al espíritu”.

 

El género de la entrevista es uno de los que más le apasiona, reconoce, y su Premio Nacional de Periodismo 2010 en este rubro lo constata: “Me gusta mucho hacer entrevistas, porque es como tocar una puerta, que te la abran y te digan qué hay detrás de ella. Siempre en mis entrevistas me preocupo por entender. Tengo una enorme curiosidad por saber cuál es el proceso creativo de mis interlocutores y qué los inspira. Estar en contacto con esto es una enorme fuente de inspiración”.

 

Entre algunas de sus más famosas entrevistas sobresale la realizada a Salman Rushdie junto con su compañera Raquel Peguero, mientras aún era perseguido debido a la fatwa impuesta por su libro Los versos satánicos por parte del gobierno iraní. Reconoce que cualquier periodista aprende mucho de las entrevistas, y ella, en este caso, lo hizo también como ser humano.

 

“Uno aprende a valorar lo que tiene, en este caso es la libertad. Esta cuestión de observar a Salman, que físicamente estaba blanco, bofo… En ese entonces todavía mantenía el encierro; estaba como en una situación que se manejaba clandestinamente.

 

“Todavía tenemos que considerar que la fatwa nunca perdió vigencia. Ahora el gobierno iraní ha dicho que no va a propiciar que la vida de Rushdie esté en riesgo, pero el hecho real es que la fatwa sigue en pie, porque quien la dictó murió sin quitarla, y de acuerdo a las leyes iraníes, el que la dicta la tiene que quitar”.

 

Con su texto El caso Rushdie: testimonios sobre la intolerancia obtuvo del Premio Nacional de Periodismo Cultural 1989, convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Sociedad General de Escritores de México. Con este y otros trabajos se hizo consciente de la importancia que hay en poder expresarse libremente, sobre todo en la profesión a la que ella se dedica.

 

“Es una cuestión que debemos de defender, porque ahora hay tantos periodistas amenazados, y eso no favorece a la sociedad”, asevera, y agrega que la figura de un periodista dentro de la comunidad es esencial. “El periodista debe ser un transmisor lo más puro posible de la realidad que vive, en sus puntos buenos, en sus puntos malos y en sus puntos por mejorar, y entre más transparente e imparcial sea, es mucho mejor”.

 

La imparcialidad y la transparencia son lo único que puede concretar el periodista, afirma. “No creo en la objetividad periodística”, dice, y advierte que es imposible añorarla porque todos estamos permeados por experiencias propias, nuestra educación y nuestros gustos particulares. “Eso trasminará a nuestro trabajo periodístico. Lo que podemos aspirar es a ser imparciales, fieles a nuestra manera de ver”.

 

Lo anterior es solamente uno de los muchos puntos para hacer un buen trabajo, ganar prestigio y, sobre todo, algo que ella asegura es lo mejor: “El mayor capital de un periodista es la credibilidad que ha logrado a lo largo de su trayectoria. Cuesta muchísimo trabajo crearla y se puede ir a la basura en un día”.

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