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En CDMX, más de 1.2 millones de animales buscan refugio

Ciudad de México, 22 de noviembre de 2017. De los 23 millones de perros y gatos que existen en nuestro país, poco más del 70% se encuentran en situación de calle, y esta cifra se encuentra en constante crecimiento, pues de acuerdo con la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies, la población callejera crece alrededor de un 20 por ciento anual.
 
Esto se debe a dos factores principalmente: el abandono de mascotas por parte de sus dueños, y la falta de esterilización de perros y gatos. De acuerdo con la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) 7 de cada 10 personas que compran un animal de compañía, lo abandonan en su primer año de vida.
 
Por otro lado, se calcula que, del total de perros y gatos en México, más de 10 millones no están esterilizados, aunque la cifra podría ser mayor, pues no existen registros puntuales sobre este proceso médico, ni a nivel estatal ni a nivel federal. La Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies estima que, si se esterilizaran, podría evitarse el nacimiento de 65 mil cachorros en situación de calle cada sexenio.
 
Estos dos factores (abandono y falta de esterilización), contribuyen a que las crecientes poblaciones de perros se vuelvan un problema social y de salud. La clasificación de enfermedades infecciosas transmitidas de animales a humanos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), señala que 53 de 174 enfermedades son transmitidas por perros, entre las que se encuentran la leptospirosis, la sarna, la rabia y la teniasis, una enfermedad parasitaria intestinal.
 
La causa más común de transmisión de estas enfermedades es por medio de las heces fecales. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) afirma que cada día se generan cerca de 700 toneladas de residuos fecales animales en las calles. Los parásitos y bacterias presentes en estos deshechos se transmiten a los humanos a través de dos vías principalmente: el aire y el agua.
 
Cuando los excrementos se secan, viajan en el aire y pueden adherirse a los alimentos que se consumen en la calle, o penetrar directamente en ojos, nariz y boca, ocasionando diferentes enfermedades. En época de lluvias, en cambio, se disuelven en las corrientes de agua y llegan al drenaje, contaminando todo a su paso.
 
Otras enfermedades, como la rabia, son transmisibles por la mordida de perros infectados con esta enfermedad. La Secretaría de Salud de la Ciudad de México señala que al año pueden presentarse hasta 18 mil casos de personas heridas por ataques de perros, y que han llegado a aplicar más de 1,200 tratamientos antirrábicos en el mismo periodo de tiempo.
 
Las poblaciones de animales en situación de calle se concentran sobre todo cerca de las áreas urbanas, debido a que la mayoría de estos animales provienen de familias que los abandonan. El Estado de México y la CDMX son las entidades con mayor número de perros y gatos viviendo en vía pública. Mientras que en la capital la cifra se calcula en cerca de 1.2 millones, en el Estado de México se estima un número cercano a los 5 millones de canes y felinos en situación de calle.
 
Los centros de control canino de la Ciudad de México sacrifican e incineran entre 10 y 15 mil perros anualmente, que terminan en basureros y rellenos sanitarios. Sin embargo, esta medida ha probado ser poco efectiva para resolver el problema de las poblaciones animales callejeras, pues su número se sigue incrementando.
 
Las acciones tomadas por los organismos gubernamentales pertinentes para mitigar esta situación no han podido atacar el problema de raíz. Aunque la Ley de Protección de Animales del Distrito Federal sanciona el abandono de animales en vías y lugares públicos con multas de hasta 165 mil pesos, ésta rara vez se aplica y llega a una sanción a los responsables, pues se requiere de un denunciante para proceder a una investigación.
 
Por su parte, organizaciones y asociaciones civiles llevan a cabo esfuerzos para ayudar a los animales que están en esta situación, dándoles comida, albergue o buscándoles un hogar permanente. Un ejemplo de ellos es Adoptare, plataforma que busca conectar refugios y rescatistas con personas que desean adoptar a una mascota para ofrecerle una vida mejor.
 
Alan Rozz, fundador y director de Adoptare, señala que la adopción es el mejor camino para contrarrestar el crecimiento de las poblaciones de perros y gatos callejeros. “Al adoptar a un animal que se encuentra en situación de calle, le ofreces una vida digna y al mismo tiempo disminuye la cantidad de estos seres que, desafortunadamente, se encuentran en condiciones deplorables”, indica Rozz.
 
Por otra parte, la adopción también es una forma de detener la venta y el comercio indiscriminado de animales. “Existen personas que hacen de la vida de estos seres un negocio. Mantienen a las hembras teniendo camadas constantemente, hasta que su salud se deteriora tanto que no pueden mantener el ritmo, y entonces las sacrifican. Venden a los cachorros como razas puras, aunque no lo sean, y tiran a la calle aquellos que no les sirven, no se venden o que han crecido demasiado, lo que incrementa esta problemática”, indica el director de Adoptare.
 
Por ello, destaca que la adopción debe realizarse de manera responsable, sólo por personas interesadas en mantener al animal de compañía y hacerlo parte de sus vidas, tanto para darle un hogar digno como para cuidar de su salud.